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Luis Vicente León sobre humor, política y el caso Laureano Márquez

Entrevista

Por Albinson Linares | 31 de Enero, 2010
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Luis Vicente León: “Al gobierno le molesta el humor inteligente”

Como cada viernes, el pasado 29 de enero los lectores del diario TalCual esperaban con ansias los verbos incisivos y el ingenio del editorial que suele escribir el humorista Laureano Márquez. Llamada “Humor en serio”, esta sección concita el interés de la ciudadanía que disfruta de la sátira inteligente, por lo que el artículo “Venezuela sin Esteban” fue ampliamente comentado. En un lúdico ejercicio de futurología Márquez imaginaba las reacciones de los venezolanos ante la eventual salida del primer mandatario. La ciudadanía, los partidos políticos y las instituciones quedan retratadas con mordacidad junto a la chusca descripción de un previsible exilio isleño del presidente, todo esto estructurado en un editorial que la mayoría de los ciudadanos concibe como una pieza humorística.

Por ello, mucho revuelo causó el comunicado que ese mismo día hizo público el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información (Minci) en el que se anunciaba que se acudiría a la Fiscalía General de la República para iniciar un proceso de averiguaciones y la aplicación de sanciones a los responsables de dicha publicación. El documento en cuestión explica que ese editorial “Representa una agresión, una provocación y un irrespeto a la democracia venezolana, un llamado flagrante a desconocer el orden constitucional y una incitación a la violencia”.

Además señala que acentúa la polarización política y la violencia como métodos de lucha política añadiendo: “Esta es una invitación a un plan golpista, genocida y terrorista, que se enmascara a través del humor”. No es la primera vez que el humorista y politólogo enfrenta acusaciones del aparato estatal. Huelga recordar la multa de 105 millones de bolívares antiguos que el diario TalCual debió cancelar por otro texto de Márquez donde se satirizaba acerca de una ficticia carta escrita por el presidente para su hija menor.

Así las cosas, Luis Vicente León, economista, experto en análisis de opinión pública y compañero de Laureano Márquez en Humor en serio –espectáculo en el que analizan la realidad venezolana desde una perspectiva humorística y utilizando los resultados de las encuestas de opinión- discurre sobre las medidas adoptadas por el Minci y analiza el inicio del año: “El presidente ha sufrido un costo político vinculado a muchos elementos recientes: la recesión económica que afectó el consumo y toda la crisis vinculada a escándalos económicos que ha impactado en la percepción de la población. Sin duda ha tenido un debilitamiento en su conexión popular y arranca el año en una tendencia no favorable porque requiere ganar un proceso electoral vital”.

—¿Se busca congelar la crítica en medios de comunicación con esta medida?

—El caso de Laureano es una prueba. Está en el mismo marco de esa estrategia que muestra la hipersensibilidad del Ejecutivo frente a actores como este, un humorista masivo, inteligente y fino. Al gobierno le molesta el humor inteligente como el de Laureano que evidentemente tiene un componente importante de análisis y una carga política porque eso forma parte del humor. Pero ellos lo sobredimensionan para tratar de congelar cualquier actor que pueda expresarse y criticar de forma creativa en los medios.

—¿Qué estrategias usará el gobierno para sobrellevar esta crisis de imagen?

—La primera es básicamente reconectar su fuerza popular. Cuando pierdes popularidad como ha sucedido con el racionamiento eléctrico y la devaluación tienes que mover otras variables como son el incremento del gasto público y adelanto de las campañas electorales. Es más fácil aprovechar tu ventaja comparativa pero eso puede durar algo de tiempo antes de que funcione.

—¿Son los procesos a RCTV Internacional y a Laureano Márquez otras aristas de ese intento por “reconectar” con los sectores populares?

—Con RCTV el mensaje es demostrar que está dispuesto a destruir a cualquiera que abra los medios de comunicación social a las masas opositoras. Corre un riesgo político por las protestas estudiantiles, pero el beneficio es sacar del aire a un canal masivo que es irreverente y aprovecha la cola para enviar a las radios y diarios como TalCual el mensaje de que si amplifican los mensajes de la oposición los destruyen.

—¿A corto plazo cuáles pudieran ser las medidas adoptadas por el Ejecutivo?

—Otra estrategia es fomentar la matriz de opinión sobre la supuesta debilidad del presidente ante los ataques de sus adversarios y eso actúa como un efecto “bola de nieve”. Pero lo clásico es mostrar tu fuerza y evitar el crecimiento de la disensión y la crítica. El gobierno trata de crear la bóveda del miedo, que es un concepto estudiado por el catedrático italiano Giovanni Sartori en la Universidad de Columbia.

—¿Qué situaciones políticas caracterizan a esa “bóveda del miedo” que menciona en su análisis?

—Las concentraciones de poder modernas tratan de controlar a las sociedades sin necesidad de matar, expropiar y apresar a todo el mundo porque no pueden. Además, esos antiguos métodos usados por gobiernos totalitarios no son rentables políticamente. Por eso intentan congelar a las sociedades que controlan a través del miedo que genera el ataque a los símbolos que la representan.

—¿Qué personajes o instituciones simbólicas han sido atacados en estos meses como parte de esta estrategia?

—La expropiación de Éxito era algo que estaba sobre la mesa porque el Estado necesita consolidar los canales de distribución públicos, además ya eso había sido anunciado en forma de amenazas. Pero usaron el supuesto remarcaje para convertirlos en el “chivo expiatorio” de la inflación que es producto de la devaluación decretada por el gobierno. Así generó miedo en el empresariado y una atmósfera ficticia de tranquilidad.

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Imagen en portada: Luis Carlos Díaz

Albinson Linares 

Comentarios (8)

krina
31 de Enero, 2010

El sentido de humor fue y es un medio de sobrevivencia mental de la gente en regímenes totalitarios aún mucho más opresivos que el nuestro. Se opone a todo fanatismo y a toda solemnidad patriótica y revolucionaria y por eso ha sido duramente perseguido. (Referencia: La broma, de Milán Kundera)

Mancel
31 de Enero, 2010

Más allá del uso del sentido del humor como forma de transmitir un mensaje y captar la atención en forma perspicaz e inteligente, lo que más aterra al Gobierno es invitar a una reflexión sobre la posibilidad de una Venezuela sin Chávez. Es una invitación a un viaje en perspectiva, dejar de mirar el árbol para apreciar el bosque y con él la posibilidad de un cambio. Los venezolanos estamos tan ensimismados con la realidad y este presente ensordecedor que hemos perdido la posibilidad de imaginar una Venezuela institucional, soberana y democrática. Aquí se fusionó el Estado con el Gobierno y se perdió de vista la posibilidad de transcender este proceso. Esa es la invitación que quizás hace Laureano y que el Gobierno más le teme: pensar que hay posibilidades más allá de salir de este proceso y rearmar una nación con base al respeto a los derechos, a un sano concepto de igualdad y participación ciudadana, institucionalidad y reconstrucción, donde el Gobierno se encargue de instaurar el orden y sembrar las bases que estimulen la inversión y con ello el progreso. Ya es hora que los venezolanos retomemos el espíritu democrático para salir de este foso y concentrarnos en la reconstrucción del país que nos ha hecho permanecer, luchar y padecer tanto. Venezuela, el país posible.

Kevork
31 de Enero, 2010

“Esos antiguos métodos usados por gobiernos totalitarios no son rentables políticamente”, dice L. V. León, refiriéndose a los crímenes de estado, y haciendo gala de una retórica nihilista asombrosa. Me pregunto cuándo tales cosas han sido “rentables políticamente”; evidentemente nunca, ni rentables ni políticas. Yo creo que el descuido de nuestro discurso, dejado a la buena de dios en manos de periodistas y políticos, es lo que nos tienes mal. No sé cuándo, pero a menos que volvamos nuestros oídos hacia quienes realmente conocen lo que sucede en nuestro país, entonces tendremos posibilidades de salir del absurdo de este tipo de discursos.

Mario Giulio
31 de Enero, 2010

Kevork, rentabilidad política es un concepto de ciencias políticas -proveniente de la teoría de la elección pública- y se refiere muy concretamente al efecto que tienen las acciones sean éticas o no en la probabilidad de mantenerse en el poder. Por lo que en realidad al aislar las palabras “rentabilidad” y “política” haces un juego con las palabras que la descontextualizan. No creo que haya algo que indique que el entrevistado aprueba alguna de las prácticas que mencionas, todo lo contrario. Por otra parte, me parecería interesante que dieras una lista de nombre de las personas “que realmente conocen lo que sucede en nuestro país”.

Kevork
31 de Enero, 2010

Estimado Marco Giulio: esa “lista” no existe, por el simple hecho de que, al tratar de forjarla como si se tratara de un recetario, ya de por sí perdería toda razón y validez; es una cuestión de acción individual. Por otro lado, e importándome muy poco lo de las teorías político-científicas, el luenguaje utilizado tiene su significación en sí mismo, tradicional, histórico: antes que teoría, se llama lenguaje, y no reconocer esto, echando mano a supuestos conocimientos específicos, denota cierta inquietante falta de conciencia histórica. Lo digo expresamente en mi nota: el error está en aplicar estas nociones a algo tan peligroso como los crímenes de estado; se trata pues de un error de juicio, juicio de valor, lo que es uno de los más graves problemas de nuestra pseudocultura mediática y, por definición, nihilista.

Mario Giulio
1 de Febrero, 2010

Estimado Kevork, si la lista de personas que conocen lo que realmente pasaen el país no existe, entonces difícilmente podremos volver nuestros oídos hacia ellos, porque cómo alguien podría identificarlos. Por otra parte, no es un tema de si te importan o no las teorías políticas científicas. La realidad es que las teorías existen desde la antiguedad y, en materia de ciencia política, formalizadas desde Maquiavelo -y creo que han demostrado su utilidad analítica-. Puedes estar en desacuerdo, o no estudiarlas, pero no se puede negar su existencia. Aquí mismo en Prodavinci encontré este enlace donde un economista ruso aborda como los dictadores utilizan ciertas estrategias para mantenerse en el poder: http://prodavinci.com/2009/07/09/el-enfoque-de-los-dictadores-ante-los-modelos-electorales/ Aunque se habla de crímenes gruesos, no creo que sea un artículo peligroso. Peligroso fue Stalin.

Al final de tu comentario dices que hay un problema de juicio de valor. Creo que la aplicación de una ética deontólogica puede llevarte de plano a negar cualquier utilidad de este tipo de análisis. Gracias por la oportunidad de tratar estos temas. Saludos

Kevork
1 de Febrero, 2010

Bueno, será entonces cuestión no sólo de nihilismo sino de jacobinismo: qué impostura nombrar el siglo XIX en nuestro contexto.

Virginia López
1 de Febrero, 2010

Comparto la idea de que cualquier análisis o hecho histórico que nos permita, a quienes creemos en la democracia, comprender este momento aciago de nuestra historia sea bienvenido y utilizado. Sin embargo, siento que nos quedamos a mitad de camino, que faltan respuestas, o mejor dicho, no nos hacemos todas las preguntas. Por ejemplo, cuando hablamos de la cubanización, es cierto cómo, con sus bemoles, esta revolución es copia de la otra; pero también es cierto que con sus bemoles, los venezolanos estamos haciendo lo mismo que los cubanos años atrás. Es decir, estos análisis se convierten en un terreno estéril si no nos permiten o no nos permitimos dar el salto a otras preguntas. En lo que a este artículo refiere ¿cómo podemos organizarnos de forma tal que ese miedo no nos congele como sociedad?, ¿Tanta indiferencia no nos hace cómplices de los atropellos de este desgobierno?,¿Ahora resulta que esta lucha es sólo de los estudiantes y le encomendamos a ellos tremendo paquete?, ¿dónde está nuestra responsabilidad personal en todo ésto?, ¿qué tengo que hacer para actuar como un ser social responsable con su historia?, ¿Cuánto amor siento verdaderamente por este país para defenderlo?, ¿Qué tiene más que pasar para que abandonemos esa actitud cómoda y egoísta? Quizás, tampoco sean estas las preguntas; pero no podemos continuar sedando nuestros cerebros con análisis que nos siguen dejando huérfanos de ideas que generen acciones más eficaces, porque de nuestras omisiones también somos responsables.

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