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La champaña se quedó fría

Crónica del sexto juego de la final Caracas-Magallanes

Por Salvador Fleján | 29 de Enero, 2010
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Escribiendo esta crónica pude sentir lo que siente un cerrador  en el noveno inning cuando le dan el palo que voltea el juego. Dos días atrás, mi amigo, el estelarísimo Francisco Suniaga (dueño y amo de esta columna), me llamó con el fin de entregarme la pelota y rematar la faena de la Serie Final. Francisco fue llamado a cumplir compromisos en Cartagena, Colombia, siguiendo con un sino que ha acompañado al Magallanes y que, todo hay que decirlo, nos tiene empavado: abandonar el barco en la “chiquita”.

Con todo, me preparé a conciencia para el compromiso. Hice Bull Pen, es decir, releí las columnas de nuestro As y de nuestra bella enemiga, la señora Mari Montes. Compré una buena provisión espumosas y snacks y me instalé cómodamente frente al televisor. El duelo de pitcheo entre Gustavo Chacín y Jason Simontacchi prometía un partido de tensión y alternativas. Chacín es un pitcher  de los llamados “pisa pasito”; sin grandes habilidades suele ir sorteando los innings con lanzamientos en las esquinas que no mojan pero empapan. Simontacchi es un lanzador de comienzos lentos y muchos problemas de control, sobre todo después del 4to episodio.

Los “Melenas” –el término es todo un hallazgo literario por parte de Suniaga–, tuvieron como particularidad a un Carlos Maldonado de cuarto en la alineación y a un Jesús Guzmán bajado al octavo turno. Estos cambios fueron producto de la blanqueada propinada por el habanero Raúl Valdés días atrás. Pero volvamos al fatídico 4to inning. Un lanzamiento alto de Simontacchi ante Maldonado fue a dar a las gradas del jardín izquierdo con Kroeger en circulación. Resultado: dos para los visitantes y el rancho ardiendo. Por primera vez, los “Melenas”, se iban adelante en el marcador en toda la serie y eso no era buen augurio. José Celestino López, en el siguiente turno, se encargaría de demostrarlo con un homérico bambinazo.

La mala defensa de los turcos también fue un factor determinante en las incidencias del juego. Un fácil elevado de Gregorio Petit a terrenos del jardín derecho, combinado con la pifia del dominicano Bonifacio al tratar de capturarlo, se tradujo en dos carreras más anotadas por las piernas de Padrón y Jesús Guzmán, quienes estaban en circulación por doble y boleto intencional.  Pizarra parcial: 5×0, Simontacchi en las duchas y muchas caras largas en el José Bernardo Pérez.

En el 5to inning, la “pesadilla” Kroeger se impulsaría a sí mismo con un largo batazo que pondría el escore 6×0 y pondría aún más largas las caras de los eléctricos. “Pisa pasito” Chacín, como es su costumbre,  transita sin mayores problemas hasta el séptimo inning ante los gélidos bates valencianos. Es relevado por Cubillán en el octavo, pasaje donde la Nave logra hacer una carrera por intermedio de Bonifacio y Corona.

En el noveno, un factor extra juego retrasa la agonía magallanera: tres torres del alumbrado del parque se apagan dejando en penumbras el coso carabobeño. Pero ya había juego legal y ese incidente sólo sería un detalle anecdótico en la historia de esta final. Con el retorno de la luz al parque, entra a relevar el cerrador caraquista Julio Mañón. Hit de Escobar y cuadrangular de Erold Andrus encienden una chispita de esperanza en el torpedeado buque. Pero ya es tarde para un rally y Mañón domina con veteranía la pequeña sublevación azul.  Pizarra final 6×3 y a la espera del “bonito” para el día de hoy, cuando los Navegantes busquen coronarse luego de diez años sin ver luz.

El Almirante García amenaza con traer al mata león Valdéz si su abridor no logra resolver en las primeras de cambio en el séptimo de la final. Ya veremos qué pasa. Por lo pronto, celebren, Melenas.

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Imagen: gennaropascale

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Salvador Fleján 

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