Desde el instante en que aseguraron su participación en la serie final, los Leones plantearon la confrontación como una revancha; la oportunidad para cobrar venganza de las dos series perdidas en los noventa. En este juego por lo menos, por primera vez, también el Magallanes tendría en la revancha una fuente de inspiración. En el dramático juego del pasado lunes, entre Gregor Blanco y los fanáticos melenas, golpearon el amor propio de los navegantes. El ánimo de la revancha se repartía por igual.
La serie ha seguido una pauta marcada por un pitcheo abridor del Magallanes sólido por uno débil del Caracas, y lo contrario con los relevistas. La clave de la Nave: hacer la mayor cantidad posible de carreras en las primeras entradas para tratar de aguantar luego la carga leonina. En los dos últimos choques, antes del de anoche, las carreras no han alcanzado.
Ortiz y Valdés de nuevo en el montículo. Dentro del patrón aludido, Magallanes picó adelante en el segundo, una a cero. El primer tercio terminó sin muchas alternativas, pero entre estos dos teams, eso no es sino el anuncio de una tormenta al final. Por la cantidad de protestas de ambos pitchers y bateadores, la zona del strike del ompaya principal carecía de consistencia, lo cual no es sino business as usual en estos pagos caribeños (dicen que en Puerto Rico y Dominicana la cosa es peor).
Elvis Andrus abrió con jonrón el quinto y puso dos a cero al juego, pero los melenas en la tribuna no se mostraban preocupados en lo más mínimo, ya han pasado por eso dos veces y han ganado. Lo dicho, jugadas cuatro entradas y media, en un juego que iba muy rápido, business as usual.
En el sexto, después de poner out a Chirinos con un bombo de 384 pies por el centerfield, Hudgens se llevó a Ortiz y le entregó la bola a su confiable bullpen, Gárate para comenzar. Para ese punto del juego, el cubano Valdés había colgado cinco ceros, pero los relevistas magallaneros, con una efectividad superior a siete carreras por cada nueve innings, han sido una papita, mejor dicho, un venadito. Los Leones solo han necesitado esperar en el abrevadero de los últimos innings para tener asegurada la cacería.
Para el cierre del séptimo, en el bullpen calentaban los taponeros del Magallanes y un escalofrío recorrió la nación magallanera; no tenía más remedio que poner en ellos todas sus esperanzas, pero ya las había puesto allí en dos oportunidades previas y se hundieron junto con la Nave. Pero Valdés salió a seguir lanzado e hizo un fácil cero.
Oh sorpresa, Orber Moreno, inmaculado hasta esta noche, permitió una carrera al Magallanes en el octavo, pero los melenas en la tribuna se la tomaron con soda, dos innings del bullpen navegante eran un margen enorme para remontar y pasar. Machí salió para el octavo y de nuevo parecía que “Se hunde el barco mi querido capitán…” Dos hombres en base, un solo out, y Celestino López, quien ayer había bateado en una situación similar y la había recostado de la pared para poner el juego por una carrera, bateó para dobleplay. Pasado el peligro, Machí hizo suficientes gestos hacia el dogout caraquista como para iniciar otra gresca. En el bullpen del Magallanes, el Kid calentaba, la venganza aparecía de nuevo como el objetivo del juego en ambas bancadas.
Después del jonrón de Gregor Blanco en el juego cuatro, los melenas en la tribuna comenzaron a gritar con sarcasmo, “el Kid, otra vez, el Kid otra vez…” Bueno, el destino y Carlos García los complacieron y se demostró aquello de que no hay nada peor que una plegaria cumplida. El Kid vino, y vino arreao. No hizo ni una docena de lanzamientos, Melián, Kroeger y Ramos lucieron indefensos ante aquella furia. En la euforia de su triunfo, de nuevo los gestos y palabras duras a la cueva caraquista. La revancha sigue siendo un aliciente.
PD: A propósito, ¡fueron nueve arepas!
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27 de Enero, 2010
No te olvides que mañana habrá chance de una nueva revancha y los leones volverán por sus fueros!!