Artes

Julio César Mármol: In memoriam (1937-2010)

Dos textos de la poeta Mharía Vázquez Benarroch en memoria del escritor venezolano Julio César Mármol

Por Mharía Vázquez Benarroch | 27 de Enero, 2010

Julio César Mármol: clásico entre los clásicos

Aun no me acostumbro a hablar de él en pasado, y creo que jamás podré, así como no puedo hacerlo con José Ignacio Cabrujas. Nuestro cariño y amistad fue tan grande con los dos, que más de una vez me sorprendo oyéndolos a mi lado cuando escribo una escena de telenovela, para regañarme porque es muy cursi, o para asombrarse de que me haga reir o llorar. Me enseñaron todo lo que sé sobre telenovelas, y muchas cosas más sobre la vida, entre ellas la rectitud y la honestidad que debe tener un verdadero escritor.

Julio César Mármol, fue socio, amigo y cuñado de José Ignacio Cabrujas, y juntos escribieron tres de los hitos latinoamericanos en telenovelas: La Señora de Cárdenas (1977), La Fiera (1978) y La Dueña (1984). Reconocido como escritor de telenovelas, muchos ignoran su faceta anterior de Director de cine, aprendido en Cinecitá, en Roma y su paso por grandes producciones como Ben-Hur, en cuyos créditos aparece como asistente de Dirección, o su etapa como director en películas de cine venezolano como La Bomba (protagonizada por un icónico cómico de la época, Joselo), y Los Días Duros, éxitos de taquilla en los años 70.

Desconocida es también su etapa de cantante Tenor profesional, que estudió con grandes privaciones en la Academia de Música de Santa Cecilia en Roma. Fue cantante profesional de opera durante más de 20 años y desde niño su padre le enseñó a escuchar música clásica. Amaba la música del maestro Puccini y cantó con gran éxito algunas de sus óperas: Boheme, Madam Butterfly, Tosca, Turandot, entre otras.

Inolvidable fue su gira en los años 60, por toda Venezuela, con el gran Alfredo Sadel, donde se adelantarían a la proposición de Pavarotti, de colocar a varios tenores en un escenario. A diario, comenzaba su día con una ópera, que lo acompañaba durante la escritura de cada uno de sus capítulos de telenovela, y su colección de CD´s de grandes versiones superaba los mil ejemplares. De esa pasión nacieron muchas canciones compuestas por él, como el tema musical de La Dueña, Viviré para tí.

Maracucho de alma y corazón, Mármol nació en Maracaibo, un 23 de mayo de 1937. Se crió en un campo petrolero, y eso marcó para siempre su visión de la vida, colocándolo siempre del lado de los pobres, los desvalidos y los trabajadores, llenándolo de historias de una Venezuela campesina que se tornaba en país industrial, y que luego servirían de base par la escritura de La Fiera, y su posterior y exitosísima versión Pura Sangre (1993).

Líder estudiantil, se enfrentó como toda su generación, a la dictadura de Pérez Jiménez, y estuvo preso en la Seguridad Nacional durante casi seis meses, junto a Cabrujas. Un tío militar logró sacarlo bajo condición de exilio, y así salió directamente a estudiar a la Roma de Fellini, sin saber hablar italiano, sin recursos y con sólo su ansia de comerse el mundo. Esa terrible experiencia en la Seguridad Nacional, y de la cual nunca le gustaba hablar, le sirvió de base para escribir la telenovela que lo hizo famoso Estefanía (1979), una telenovela que rompió con el estilo de Delia Fiallo, y retrató con absoluta fidelidad el ambiente de la dictadura. Su amor por la democracia siempre fue irrestricto, y permanentemente denostaba de nuestros políticos que estaban llevando el país a un precipicio que él sospechaba insalvable.

En sus manos se formaron escritores para la televisión de la talla de Kico Olivieri o Armando Coll, y siempre tuvo debilidad por los poetas, razón por la cual me admitió en su grupo de dialoguistas, después de haberse negado durante meses, a pesar de que tanto su hermano el músico Vinicio Ludovic, como Cabrujas, me habían recomendado con amor.

Se negaba a admitir a nuevos escritores, estaba formando a sus hijos como dialoguistas y temía que una persona nueva pudiera estropear las cosas. Venía de un fracaso rotundo, la telenovela De Oro Puro (1993) y se lamía las heridas como un gato oscuro. Le escribí entonces una serie de cartas, semanales, donde le contaba historias; cada vez más divertida por su resistencia, no sólo a admitirme sino tan simplemente a conocerme, fui abriéndole mi corazón de enamorada del género televisivo, y a la octava semana, fue un poema de Vallejo el que me abrió las puertas de su corazón y de su casa, he hizo que me mandara a llamar su secretaria, la sempiterna Tibaide, su mano derecha, para una entrevista. Hablamos durante casi cuatro horas, ante el asombro de su familia, y al final de la entrevista, me dijo, con sencillez y afecto: “Te espero mañana a las 7 am, con las pilas puestas, y eso si, como me falles te boto en dos segundos, sin contemplaciones”…trabajamos juntos más de cuatro años, y se convirtió en mi amigo y en mi padre, para siempre.

Admirador de Rómulo Gallegos, a quien consideraba indispensable, era un lector agudo y consecuente, leyendo más de dos libros a la vez y al menos tres en una semana. Se nutría de los grandes clásicos para sus historias, La Mujer sin rostro (Los Miserables), La Dueña (El Conde de Montecristo), Sangre Azul (Lo que el Viento se llevó), La Fiera (Los Hermanos Karamazov), y siempre que nos trancábamos en la escritura de una escena nos mandaba a leer a Alexander Dumas, a Shakespeare o a Víctor Hugo, ahí mismo, nos decía en que parte de su biblioteca estaba el libro, y leyéndonos el mismo el capítulo en cuestión, se resolvía la escena. Su cultura literaria era bastísima e insaciable, y cuando me oía comentar que había ido a comprar libros siempre me pedía socarrón y burlesco “Tráemelos pues, que tú siempre andas comprando cosas raras, a ver qué aprendo”.

Jamás lo vi humillar a ningún actor, y más de una vez inventó un personaje para calmar el hambre o la necesidad de alguna actriz o actor poco conocido. Con sus dialoguistas no tenía piedad, y esa dura escuela se agradece, cuando mucho después, es uno el que se encuentra solo ante una gran historia y presionado por el rating o por la industria.

José Ignacio Cabrujas, su amigo de liceo, su compañero de cárcel, su cuñado, socio y compinche siempre decía “Yo soy el callejero, a mi me interesa la calle, la gente, el barrio, Julio César es el clásico, a él le interesan las grandes historias, es épico por naturaleza”.

Yo lo recuerdo como el gran hombre y escritor que es, con sus ojos azules de cielo permanentemente asombrados de vida, de afecto, y si existe un cielo para escritores, ya me imagino las conversas con sus compinches de siempre José Ignacio, Salvador Garmendia y Fausto Verdial… que los ángeles digan Amén.

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Mi Mármol personal

Siete de la mañana, un día cualquiera de la semana. Al entrar en la casa, un aroma de café arrasándolo todo, fundando el mundo de nuevo.

Todos duermen aún, sólo los pasos precisos del Jefe se mueven por la casa que amanece. En la cocina, fascinado por el dulce canto enamorado de sus canarios, Julio César Mármol se muestra pensativo. “Buenos días, padre”, le saludo cariñosamente, ya hace un año que trabajo junto a él, tejiendo en filigrana diálogos de telenovela, “Dios te bendiga mija…te sirvo café, porque hoy es un día duro, tenemos que matar al mayor de los Zambrano”, suelta jocoso. Su canario favorito suelta a cantar aun más alto, y me interroga Mármol. “¿Sabes por qué canta tan bello?, niego, entonces me responde con uno de sus suspiros tristes tan característicos, “Canta por amor, por soledad, por intemperie, canta por el amor que no tiene, ese amor que sabe imposible…como nosotros, que en cada historia cantamos al amor que no existe, y como escritores lo único que nos queda es cantarlo bellamente”. Confieso con vergüenza que corrí a anotar el diálogo, como muchas de las cosas que él nos decía en el día a día de la escritura.

Cada mañana sin pausa, bajo la melodía de cualquiera de sus óperas favoritas, casi siempre Puccini, o si su humor amanecía contento oyendo tangos o rancheras, escribíamos las peripecias de Corazón Salvaje, la protagonista de PURA SANGRE. Bajo el duro tabletear de las máquinas de escribir, se oía a Mármol consultando con Manuel González, su cómplice en el crimen, si para el capítulo siguiente estaría bien acelerar la trama, o si con los numeritos del rating podían solazarse con una escena de amor, para hacer que se enamoraran todas las mujeres del país, y de repente nos espetaba, muerto de risa: “Esclavos, muévanse, que están lentos…a ver, qué aria es esta y quién la canta?”, y nos daba de ipsofacto una clase magistral de ópera y de historia, hundiéndonos con su vastísima cultura.

Hoy, cuando ya lo hemos perdido y lo lloramos, quiero recordarlo así, como lo ví durante varias telenovelas, día tras día, trabajando con él y sus hijos, a quienes enseñaba pacientemente el difícil oficio de la telenovela…oyendo a Turandot y cantando las arias del Tenor, como cuando cantaba con Alfredo Sadel, y su futuro no era una telenovela si no ser un gran tenor de ópera; citando a Shakespeare, de memoria, para ilustrarme la intensidad que debería tener una escena; jurando a dios como Neptuno urgente, cuando algo le hacía enfurecer y su naturaleza de Tauro salía a cornearnos a cualquiera de nosotros, tunantes ignorantes; dulce miel y pacífica ternura al acercarse alguno de sus nietos, que hacían que sus ojos azules brillaran como joyas…humano quiero recordarlo, con los gestos cotidianos de fumar, de mandar a comprar sus colecciones al kiosco, de luchar contra la Diabetes para ganarle la partida todo el tiempo, escribiendo pudoroso los poemas que llevaba por dentro y que en veinte años no se había atrevido a esbozar, por miedo a la cursilería que tanto detestaba.

Citar su valía como escritor de grandes telenovelas, su amistad inmensa con José Ignacio Cabrujas, o su profunda vocación democrática, es redundar, eso se lo dejo a los otros, a los críticos, a los historiadores. Yo me quedo con la tierna mirada del oficiante de la escritura, con su cariño agreste y desenfadado, con esos ojos alegres e inmensamente azules, te decía al ver una escena bien escrita: “O mia cara, esta noche cantan los ángeles”.

Mharía Vázquez Benarroch 

Comentarios (19)

Oscar Marcano
27 de Enero, 2010

Bello homenaje. Salud, Mharía. Oscar Marcano

Mercedes Ines Rosales
28 de Enero, 2010

Es tan hermoso que no hay palabras como describir lo que se siente al leer esto, es bello, es sentido, es justo…. Si “justo” , esa es la palabra…. esa es la sensaciòn…. Justo que las nuevas generaciones sepan quienes hacen la historia de este paìs, justo es reconocer que con su caìdas y sus levantadas, con sus buenos y malos, “pero mas buenos que malos” hay personas como Julio Cèsar Màrmol que lucharon por lo que creìan y que nos dejaron un gran legado cultural. Gracias en nombre de todos Mercedes Ines Rosales Portadora del Patrimonio Cultural del Municipio Baruta

oscar montoya.l.
28 de Enero, 2010

Agradecido por enseñarnos esa faceta poco conocida del poeta Marmol,aun cuando hubiesemos estudiado en el Colegio Los Dos caminos en los años 52,53,.hoy estacion del metro y famoso por su equipo de foot-ball dirigido por ese insigne educador,ingeniero.JULIO BUSTAMANTE+

María Salas
28 de Enero, 2010

Con decirte que hasta me echaron un piropo mientras leía este escrito. Así habrá sido mi rostro embelezado al leerlo. Gracias por dar a conocer esas cosas tan hermosas del maestro Mármol.

Ma. Cristina Marmol
29 de Enero, 2010

Mharia, que hermoso articulo, ojala los periodicos nacionales hubiesen escrito algo parecido, algo mas que donde y cuando murio o los de la revista ronda que se tomaron el atrevimiento de llegar hasta la capilla velatoria en busca de fotos! Muchisimas gracias por este reportaje… sabes que fuiste parte de esta familia por mucho tiempo y parte de la epoca de oro de las telenovelas… cosas como las que el escribia JAMAS seran igualadas. momentos llenos de alegria, de tristeza, de regaños y de mil cosas mas que viviste a su lado! Una vez mas muchisimas gracias. tqm

Lola Marmol
29 de Enero, 2010

Maria mi vida gracias… real y muy cierto… yo como su hija testifico que aquello que dices es verdad… menos en lo del cafe… (manita era un purgante…jajajajajajaja) que bello tu homenaje… que bella su palabra… te lo agradezco… con el alma… Solo queria decirte que papa nacio el 17 de mayo de 1937… pero todo… absolutamente todo lo que dices de el es cierto y real y todo aquel que lo lea yo testifico que tu estabas alli y un pedazo de su corazon era tuyo… gracias mi vida

Tatiana Ramos-Parker
29 de Enero, 2010

Mharia, gracias! Mi tío era así tal cual como lo dibujas. En realidad, su legado permitirá que nunca tengamos que hablar de él en pasado. Siempre estará presente.

Sí era tremendamente exigente con sus escritories. También doy fe, pues me cuento entre las discípulas que bajo su tutela le dieron rienda suelta a las letras.

Un abrazo colectivo y la bendición para todos los que lean estas páginas.

Linda Marmol
29 de Enero, 2010

Gracias maria en tus letras queda descrito mi papa, nunca te hemos olvidado en esta tu casa, te queremos mucho.

Rosaura Nava
29 de Enero, 2010

Palabras muy llenas de amor, nunca había leido o escuchado de alguien tal descripción hacia un ser querido.. demasiado bello…sobre todo lo de “dulce miel y pacífica ternura al acercarse alguno de sus nietos, que hacían que sus ojos azules brillaran como joyas…” mas clara no pudo ser.

Mélida Mármol
29 de Enero, 2010

Comadrita tu relato es precioso… hay muchas facetas de “Papi” que muchos no conocen. Solo un detalle, facil de corregir. Él era barítono, no tenor. Y como dice una frase de una canción de U2 “Tu eres la razón por la que la Ópera vive en mi”. Bravo Comadrita!

lixzally mosqueda
30 de Enero, 2010

que bello todo eso maria, de verdad el era eso y mucho mas`porque fue padre de muchas personas, sobre todo para mi fue mi gran orgullo,y lo mas hermoso que tengo porque nunca hablare de el en pasado siempre estara aqui con cada de uno de los que lo amabamos, a y mi mama tibaide no solo fue su secretaria mano derecha ella era para el su hermana y siempre estaba ah con muy lindo todo lo que escribiste porque asi era el de verdad……

josmar mosqueda
30 de Enero, 2010

Muy bello Sra maría su artículo. el es un hombre que faltarían muchas palabras para poderlo describir lo admirable, lo honesto, lo bueno que es. Un hombre que nos enseñó la importancia de la amistad y el amor verdadero por el prójimo

Anita Muller
30 de Enero, 2010

Tuve la suerte de formar parte del equipo de escritores de “Estefanía” de Julio Cesar. Fueron momentos inolvidables. Aprendí muchísimo y a Julio Cesar siempre lo admiré por su bondad, su inteligencia y su creatividad. Siento en el alma que Julio Cesar se nos haya ido. Mucho cariño a su familia y a todos los que lo queríamos.

mharía vázquez benarroch
30 de Enero, 2010

Mélida, mi comadrita, usted mejor que nadie conoce mi amor por nuestro querido viejo, porque juntas lloramos sus regaños y celebramos sus alegrías; Lola, me has hecho reir a carcajada limpia, es verdad que le gustaba cerrero el café, y había que rebajarlo con muuuuchaaaa agua; Tatiana, tu tío es único, un hito en la historia de la tv venezolana, pero sobre todo un ejemplo de intelectual honesto, bravío y gran hombre de familia; Lixzally, sabes cómo quiero a tu madre Tibaide, realmente más que una hermana para Mármol, y una gran amiga para todos los que fuimos escritores de Julio César;María Cristina y Linda, saben que parte de mi corazón siempre será de los Mármol, en su casa fui amiga, hija, hermana, y lo seguiré siendo por siempre, porque es sagrado para mi, ese vínculo tan hermoso y fiero, que nos hizo familia además marcado con el nacimiento de tu hijo Linda, a quien el viejo y yo parteamos, haciéndonos familia en un vínculo de nacimiento. Para Luz Linda madre, mi admiración y respeto, mi hombro para sus lágrimas, y mi corazón siempre para el consuelo. Luis y Julito, mi abrazo más abrazo. A toda la tribu, mi tribu Mármol, Samuel incluído, porque su padre Manolo González también se hizo Mármol por afecto,todo mi amor y mi cariño, aquí, ahora y siempre. Estas letras sencillas, están aquí para que no se olvide nunca a ese hombre maravilloso, con palabra de plata y letra de oro, que es Julio César Mármol Martínez.

reyna
30 de Enero, 2010

He leído las entrevistas que con motivo del deceso de tan querido maestro publicó el Diario El Impulso de Barquisimeto. No mencionaré s nombres de las acttrices porque quizás su testimonio verdadero está en sus respectivas actuaciones. Para quienes no vimos sus telenovelas -excepto La Fiera, con Doris Wells, (asilada en casa de amigos, desorientada a mi regreso de Mëxico) estas palabras de Mharía nos han hecho sentir tan cerca, como ella estuvo, de un extraordinario ser humano. Es, también, una prueba de cuánto recibió, observó, asimiló y aprendió a decir a su lado. Y de cuánto lo extraña…

luz linda de marmol
31 de Enero, 2010

QUERIDA MHARIA, NO SABES LO FELIZ QUE ME HACES AL HABLAR TAN PERFECTAMENTE BELLO DE JULIO SIENTO EN TUS PALABRAS LA SINCERIDAD DE ALGUIEN QUE DE VERDAD ADMIRA, RECUERDA, RESPETA Y AMA A JULIO, SABES QUE MI AMISTAD ES Y SERÁ ETERNA, ME SIENTO TAN ORGULLOSA DE HABER VIVIDO 40 AÑOS CON UN SER COMO ÉL Y POR ESO LO AMO Y LO AMARE CADA VEZ MAS, ERA SENCILLAMENTE UN SER SENSACIONAL. TU AMIGA QUE TE QUIERE. LUZ LINDA.

Jazmithd
2 de Febrero, 2010

Mharía. Que bonito recuento de la vida de un gran hombre, tan solo alguien que lo conociera podia describirlo tal cual era y será por siempre. Él es de esas personas que dejan huella por donde pasan, y dejo la mejor de todas en su familia, hijos, esposa y todos los que aunque no llevamos su sangre lo amamos como parte de nosotros. Yo estoy más que segura que se gano muy bien ganado un espacio al lado de Dios, porque hacía el bien a todo el mundo sin mirar atras y sin importarle que lo traicionaran, siempre dijo hay que ayudar a quien lo necesite así no este de mí lado… hombres como ese creo que ya no hay… solo espero que todos los que lo conocimos y tuvimos la dicha de compartir con él su día a día podamos tener una pequeña parte de humildad, humanidad, honestidad, sinceridad y capacidad de entender a los demás que él tenía.

Tibaide
4 de Febrero, 2010

Hola Mharía, muchas gracias por el articulo que escribiste sobre padrino. Yo te recuerdo mucho siempre y me gustaría saber de ti, te deseo lo mejor del mundo que Dios te bendiga, un beso tu siempre amiga Tibaide

AT
30 de Abril, 2010

Hermosas palabras… gracias por regalarnos este pedacito de vida de este gran Maestro del que creo que todos llevamos algo.

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