Por Patricia Lara Salive | 9 de Noviembre, 2009

Lunes de Patricia

ChavezUribePor Patricia Lara

En estos días de tormenta en la frontera entre Colombia y Venezuela he pensado en cómo sería nuestra vida sin Chávez y sin Uribe. Y llegué a algunas conclusiones:

Si el Presidente de Colombia ya ejerciera su derecho a disfrutar de su pensión y se dedicara a hacer lo que antes más le gustaba, esto es, aumentar su hato, cuidar su finca, averiguarle a diario a su mayordomo cuántos terneros nacieron, cuántos novillos se vendieron, cuántos litros de leche se ordeñaron y gozar del acompasado paso castellano de sus finos caballos e inspirarse en las noches de luna campesina para declamar uno que otro verso y si el Presidente de Venezuela también gozara ya de su pensión y de su merecido descanso y fundara un mariachi y un conjunto llanero de arpa, cuatro y maracas, de modo que empleara esa potente voz de barítono que nos ha dejado ver en sus discursos en alternar sus interpretaciones magistrales de rancheras viejas (no soy monedita de oro…, pero sigo siendo el rey) con su canto de arcaicos boleros (Quisquella, Mujer) y les diera serenata a las muchachas e incluso cantara en las emisoras venezolanas, varias cosas de nuestra vida cotidiana cambiarían: por ejemplo, los fines de semana de los colombianos y de los venezolanos no se verían invadidos por el bla, bla, bla de sus presidentes en los consejos comunales del uno y en las emisiones de Aló, Presidente del otro, transmitidos sin falta por radio y televisión, y en ambos países dejaríamos de despertarnos todos los días con una pelea distinta, con un nuevo insulto, con un conflicto más, y las cosas y los territorios en Colombia adquirirían su tamaño normal, pues ya a los huesos no se les diría huesitos ni a la carne se le llamaría carnita ni el gusto se denominaría gustico ni esa querida región paisa seguiría siendo el gigante merecedor de tantos privilegios (verbigracia, la mitad de los ministerios) en detrimento de otras zonas tan importantes como el Valle y la Costa, sino que regresaría a su justa proporción y en Venezuela los que componen la actual mayoría podrían hasta volver a usar esos vestidos rojos que tanto les gustaban y que ahora son incapaces de llevar para no sentirse chavistas.

Pero hay cosas más importantes: si Uribe y Chávez aprendieran a gozar de su vida sin ejercer el poder y permitieran que otros se ocuparan de dirigir nuestros destinos, los habitantes de la frontera, como muchos lo hacían, podrían ir tranquilos a trabajar en el día en un país y a dormir en las noches en el otro y el abundante comercio entre las dos naciones operaría sin contratiempos y en Colombia y en Venezuela la Constitución sería esa carta de navegación que no cambiaría por la simple conveniencia personal del mandatario de turno y las reglas de juego permanecerían estables y la democracia recobraría su vigencia y las nuevas generaciones, entre las cuales hay dirigentes más jóvenes, agradables, preparados y capaces que Chávez y que Uribe, quienes se consideran superhombres inigualables e insustituibles, tendrían una oportunidad sobre la tierra.

Pero, eso sí, habría algo que no se modificaría si Uribe y Chávez abandonaran el poder y se dedicaran a disfrutar de la vida: que tanto en Colombia como en Venezuela, igual que ocurre hoy con Uribe y Chávez ejerciendo la Presidencia, el sol seguiría ocultándose y saliendo cada día…

Fuente: El País de Cali

Patricia Lara Salive 

Comentarios (4)

Carmen Elena Risquez
9 de Noviembre, 2009

Estimados Señores: Este artículo es, como también las apreciaciones de la periodista, demasiado simple. Considero que remite a los personajes a cuestiones meramente triviales. Estoy segura de que para los mencionados Presidentes, la vida cuando ellos no estén, seguirá rodeada de políticas y serán juzgados según sus obras. Definitivamente, no me gusto ¡Que poca imaginación tiene la Señorita Patricia Lara!

Norma Benarroch
9 de Noviembre, 2009

Creo que el ejercicio contrafáctico de Patricia Lara se refiere a cómo sería la vida en los dos países y sus relaciones, si no tuvieran dos presidentes aferrados al poder. se me viene una palabra a la mente: más democráticos.

Odart Graterol
9 de Noviembre, 2009

No todo tiene que ser tan serio, denso o analítico (podemos tambien leer a Borges, Sábato, Nietsche, Kafka)…creo que el título del artículo ademas es un preambulo a lo que viene despues. No se trata en mi opinion de un ensayo o investigacion periodística si no mas bien de un artículo fresco, sencillo sin pretenciones mas allá de entretener un poco y si dar algun ligero matiz crítico o de reflexión pero a mi me pareció agradable. No quiero con mi opinión disminuir la importancia de Los personajes involucrados ni los temas subyacentes; es solo que considero validas este tipo de expresiones, y tampoco me parece como para juzgar de falta de imaginación, demasiado simple ni mucho menos. Y me pregunto además le hace algún daño a alguien?

geiza peña
9 de Noviembre, 2009

Creo que no debemos desgastarnos, si algo hemos aprendido es que hoy nos producen angustia pero mañana quizas veamos al cachaco y a nuestro simbólico llanero abrazados de lo más querendones!Es su manera de llamar la atencion, mirémosle de soslayo, jugar a la guerra es un asunto serio y ambos paises vivimos en una constante lucha y zozobra. simplemente debemos aprender y no olvidar la historia.

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