Diario de Alejandro Oliveros

Diario: Diario de Pereira/Semanario: Georg Trakl/Trakl y Heidegger

Por Alejandro Oliveros | 30 de Agosto, 2009
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georg_traklLa idea original del “Semanario” es la de traducir un poema a la semana (del italiano, francés, inglés o alemán, o “imitaciones” del griego o latín) para incorporarla a las páginas de mi diario. Hasta ahora ha sido así, pero hoy voy a incluir un texto en castellano que me ha llamado la atención. Ayer participé con el poeta mexicano Marco Antonio Santos (1949) en una lectura en el Jardín Botánico de la Universidad de Pereira. Allí, en el medio de un bosque de bambúes gigantescos (“gaduas”), Campos leyó estos versos dedicados al malogrado poeta austriaco Georg Trakl (1887-1914):

“Zum weissen Engel” (El ángel blanco)

Es del otoño un día soleado. Pero no hubo sol

para ti. Estoy ante la farmacia donde empezaron

a serte habituales el cloroformo

y las imágenes claras y puras del infierno.

Empezaron los primeros metros del precipicio

y ya no habrá piedra o árbol que detuvieran

la precipitación del ángel.

Viví en la ciudad un año y medio.

Pasee sin fin por los sitios que nombraste,

que de pronto se volvían neblina o sol,

fuga purísima de tordos, hojarasca, nieve.

Todas las imágenes e íconos de Salzburgo

salían de los muros y conversaban

de sus sueños en voz baja bajo el Mönschberg.

Los caballos saltaban en la fuente y huían

como relámpagos en dirección equívoca,

y en el río la barca giraba sin fin como

las manecillas del reloj, mientras el castillo

vertebraba su reconstrucción en las aguas.

No sé cuántas veces ha cambiado la forma

interior de la farmacia. No es la que yo conocí

pero el ángel negro todavía despacha

las medicinas atroces y pregunta: “¿Algo más?”

Los muros guardan la humedad de un siglo

y se escucha el rasgueo de tu pluma

sobre las espantosas hojas en las que escribías

tus primeros poemas y visiones que sólo

puede crear en la noche el bosque.

Hermano, pero hermano triste y destruido,

hermano sin albergue por la tierra.

Cuando subo el calvario de la calle Linzer

y llego a una iglesia donde me dan vino,

veo tu torso sangrante en la pared,

y nadie puede extraer las flechas.

Hago aquí un doble reconocimiento, al texto de campos y a Georg Trakl, uno de mis poetas más amados. Los últimos versos, claramente, aluden al martirio de San Sebastián. Un personaje con el cual Trakl parece haberse identificado y a quien dedicó algunos de sus mejores trabajos. Sebastián fue un de los sinónimos de Oscar Wilde y su representación iconográfica a menudo lo presenta con indisociables toques femeninos. Trakl amó a una sola mujer, su hermana, y es probable que pulsiones homosexuales formaran parte de su personalidad y se encuentren en los orígenes de su psicopatía, sus adiciones y su suicidio. Autor de una lírica que tiene la brevedad de sus veintisiete años, el vate de Salzburgo se hubiese inmortalizado tan sólo con esta línea: “El alma es una forastera en la tierra”. Una imagen memorable a la que Heidegger dedicó algunas reflexiones sobre las que deberíamos volver algún día de regreso a Venezuela.

-Regreso hoy agradecido al poeta pereirano Giovanny Gómez, organizador del Festival Internacional de Poesía, y a la gente de la ciudad, la cual, a pesar de haber sentido en el aire de hace unos años, los vientos de guerra, sobre los cuales se habla con ligereza, no declina en su simpatía y generosidad. Anoche tuve la ocasión de agradecer personalmente a Giovanny en el Bristol, un bello bar, el único en las cercanías de mi hotel que, porque nada es perfecto en este “mondo cane”, sólo abre de jueves a domingo. Me acompañaron en el vaciamiento de un litro de buen escocés el bogotano Luis Fernando Afanador y dos jóvenes vates locales.

-Mucho se habla en la prensa colombiana de la reunión de hoy de Unasur. Tengo la impresión de que los argumentos del presidente Uribe para defender la presencia norteamericana en Colombia son difíciles e refutar. Su popularidad indeclinable responde a muchos factores. Apenas dos de ellos: las irresponsables actuaciones de las FARC y los dislatados ataques del mandatario venezolano. Con enemigos así, ¿quién necesita amigos? Más que enemigos se diría que son aliados.

VALENCIA SABADO, 29 DE AGOSTO DE 2009. TRAKL Y HEIDEGGER

Los resultados de la reunión de presidentes fueron previsibles, como todo en Bariloche, sede de la cumbre. El jefe del ejecutivo de Colombia, de nuevo, se salió con la suya y la propuesta de condena por el uso de las bases militares fue archivado.

TRAKL

Una de las razones que más me estimularon a aprender francés, fue la imposibilidad de encontrar, en castellano, los ensayos de Heidegger sobre Trakl. No me perdono haberme contentado con leerlos en el idioma de Pascal en lugar de estudiar alemán para leerlos en el original. En todo caso, las intuiciones de Heidegger bien valen el esfuerzo. Estos son algunos de los conceptos que más me impresionaron entonces y me siguen impresionando:

“El alma es una forastera en la tierra”, henos aquí inopinadamente transportados

por estos versos al hermoso ámbito de una representación de las cosas que nos

es familiar. Nos presenta la tierra y el elemento terrestre en el sentido de lo perece-

dero. El alma, por el contrario, la entendemos como imperecedera, lo supraterrestre.

El alma, desde Platón, pertenece a lo suprasensible. Cuando aparece en lo

sensible es solamente como extraviada. Aquí abajo no está en su elemento. No

pertenece a la tierra. En este mundo ella es “cosa extraña”. El cuerpo es una prisión

para el alma, o peor. No hay otra salida para ella que la de dejar lo más

rápido posible el dominio de lo sensible, que en la óptica de Platón, es lo no-verdade-

ramente-allí y condenada a la corrupción.

Nos recuerda que el hombre, sin alma, como diría Hamlet, es una “beast, no more”.

Alejandro Oliveros 

Comentarios (3)

Kevork Topalian
31 de Agosto, 2009

Saludos, estimado A. Oliveros y lectores.

La imagen citada de Trakl personalmente me remite a una impresión que de tanto en tanto me asalta; se trata del extrañamiento que produce la realidad devenida, la cual pareciera irreductiblemente ajena, ni siquiera buscada, pero que está allí y es indiscutible. La identidad, se diría, según lo referido por Heidegger, no parece entonces tener mucho que ver con el alma; tampoco con cada uno de nosotros.

A. O.
2 de Septiembre, 2009

Todo tiene que ver con el alma, mucho me temo; la perecedra del buen Epicuro y la más inmortal de Platón.

Sydney Perdomo
5 de Septiembre, 2009

Si, de cierta forma el alma atrapada en los cuerpos mortales solo se siente obligada hacer lo que estos les pide, se corrompe, pero aunque estando oculta y suprasensible como dice Platón, es la que más sufre dentro de lo terrenal, por eso esta como perdida en la tierra, lo bueno es que cuando el cuerpo deja de estar o ser, esta se puede librar, ya no comete improperios pues se desliga de todo lo que la afectaba…Mmmm. ¡Genial poema: “El Ángel Blanco”!

!Saludos y mis respetos sinceros! :D

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