Artes
Literatura para la reflexión cortesía de Francisco Suniaga
“(…) no escapé del síndrome del salvador que ataca a los militantes de la izquierda y a todos los iluminados: no puedes ser moderado si te planteas la política como una actividad salvadora. Me explico, si tú no haces política porque pretendes administrar la sociedad con justicia sino porque te propones salvarla de lo que [...]
“(…) no escapé del síndrome del salvador que ataca a los militantes de la izquierda y a todos los iluminados: no puedes ser moderado si te planteas la política como una actividad salvadora. Me explico, si tú no haces política porque pretendes administrar la sociedad con justicia sino porque te propones salvarla de lo que tú imaginas es el enemigo a vencer, no existe la posibilidad de que seas moderado. Tus actos se basan en la soberbia original de querer ser el salvador del prójimo. Quienes te adversan no son opositores a tus ideas políticas sino a una misión cuasidivina y merecen un castigo olímpico. Por eso es que los dictadores de derecha y de izquierda son mellizos univitelinos, porque el problema no es la ideología sino la soberbia, la más grande soberbia. Si Marx y Engels revivieran y se dispusieran a escribir un manifiesto comunista nuevo, quienes somos auténticamente de izquierda deberíamos alzarnos y pedirles que no lo hagan, que los proletarios del mundo, unidos, no queremos que nos echen esa vaina otra vez, que no nos salven, que dejen que nos jodamos; te aseguro que nos irá mejor. Si eso hubiera sido posible en el siglo XIX, nos hubiéramos librado de unos cuantos megalómanos que con esa y otras parafernalias conceptuales ocultaron sus inclinaciones de déspotas.”
La Otra Isla, Francisco Suniaga





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2 de Julio, 2009
Coincido con Suniaga en que los dogmatismos, los fanatismos cargados de religiosidad mesiánica, tienen consecuencias terribles para el desenvolvimiento político de las sociedades democráticas. Surgen salvadores megalómanos que se consideran indispensables, superiores e infalibles. Y sus seguidores no miden las consecuencias del acto de avalar los delirios del salvador de turno, aceptando la típica trampa de instaurar un régimen de partido y pensamiento únicos.
Es hora de que en Venezuela dejemos de percibir el Pragmatismo como algo sucio, bajo o despreciable. Pragmático es, justamente, quien pondere las consecuencias que pueden producir sus actos y se oriente hacia ejecutar aquellos actos cuyas consecuencias producen el mejor balance a favor del logro de los objetivos que se plantee. Si el objetivo es la democracia, no tiene sentido que se amordace, se persiga y se aplaste al pluralismo político para crear un partido y un pensamiento únicos.
Los actos son producto de las ideas y lo mas conveniente es ver a las ideas como herramientas y no como objetos de culto. Las ideas de democracia, pluralismo, libertades de pensamiento, expresión, circulación, asociación, etc., permiten liberar las fuerzas creativas de una sociedad y alcanzar niveles superiores de prosperidad para todos sus integrantes.
¿Que queremos lograr en Venezuela? La respuesta nos indicará los objetivos y estos debemos convertirlos en referencias contra las cuales sopesaremos las posibles consecuencias de nuestros actos…
El salvador mesiánico puede llegar a ser muy pragmático y estar pendiente de acercarse con sus actos al logro de sus objetivos despóticos y totalitarios, incluso utilizando un lenguaje pro-democracia (paradójicamente). Ese no está en discusión. El asunto es cómo logramos como sociedad no caer en las trampas sectarias que nos alejan de la democracia y éso lo podremos alcanzar siendo cada vez más pragmáticos.
2 de Julio, 2009
Me gusta estas frases que aparecen en la otra isla porque reflejan la sicología de los que pretenden salvarnos. Me queda la duda con el interesante comentario de Moisés si realmente hay ejemplos de salvadores mesiánicos pragmáticos.Por cierto, me encanta esto de literatura para la reflexión.
3 de Julio, 2009
Adriana,
Un ejemplo de salvadores mesiánicos pragmáticos son los ayatollahs de Irán. ¿Qué necesidad tienen de hacer elecciones en su iglesia, perdón, en su país? Durante siglos el Vaticano, de manera mucho más congruente, reúne a los cardenales cuando un Papa muere y ellos deliberan hasta designar un sucesor y entonces aparece el humo blanco… Si el humo es de tabaco, entonces estaríamos hablando de los últimos 50 años en Cuba…
Pero en el Consejo de Guardianes de la Revolución de Irán quieren, pragmáticamente hablando, que los consideren un país más o menos serio… no una secta religiosa convertida en nación, ni una monarquía, ni una república bananera (mejor, pistachera… los pistachos iraníes son espectaculares!)… Por eso se lanzan a organizar votaciones y aprovechan, pragmáticamente, para de paso identificar tendencias desviacionistas y tener actualizada la lista de disidentes a la hora de cualquier inestabilidad… Después el resultado es lo de menos, ya Alá dispuso que fuera Ahmadineyad, por eso es una Teocracia.
El actual Presidente de Venezuela es un caso de pragmatismo bipolar. Nefasto, mientras más episodios pragmáticos tenga… y totalmente vulnerable cuando lo posee un fanatismo que le llega al tuétano. 10 años en el poder son prueba de que ha sido más pragmático que fanático… Sin embargo, el avance electoral de la oposición indica que ésta ha ido abandonando su fanatismo y se ha vuelto más pragmática… y además que Chávez se ha ido fanatizando.
20 de Septiembre, 2009
Creo que es bueno empezar a ponerse los pantalones largos, respecto a ese “mesianismo endógeno” que parece asaltar a Latinoamérica cada cierto tiempo, la búsqueda del salvador, redentor de pobres y “descamisados” es lo que no ha permitido buscar formulas quizás más lentas pero más eficaces en resolver el atraso en que nuestro continente sigue navegando; democracia corruptas con lideres idem han dado a traste con el proyecto país de cada nación, las escalas d evalores distorsionadas por un lado por el afán de lucro de un puñadito de mercaderes y por el otro, lo que parece ser una tendencia viciosa en el codigo genético de quienes forman (formamos) parte de este continente: buscar quien presente formulas mágicas para arreglar problemas coyunturales olvidando resolver los problemas de fondo, tener un sujeto aquien atribuirle poderes infusos para la resolución de problemas y a quien a la final se canoniza o se demoniza