¿Cómo incrementar el ahorro y la inversión en Venezuela?
Daniel Centeno M.: ¿Necesita Venezuela un gerente?
Daniel Centeno M. participa en la conversación sobre el ahorro y la inversión en Venezuela. En busca del gerente Por Daniel Centeno M. Llevo años escuchando esta socorrida frase: Venezuela necesita un gerente. Y confieso que el personaje se me presentaba de mil maneras. A veces, lo veía como un tipo de traje con un portafolio en la [...]
Daniel Centeno M. participa en la conversación sobre el ahorro y la inversión en Venezuela.
En busca del gerente
Por Daniel Centeno M.
Llevo años escuchando esta socorrida frase: Venezuela necesita un gerente. Y confieso que el personaje se me presentaba de mil maneras. A veces, lo veía como un tipo de traje con un portafolio en la mano, en otras ocasiones suponía que era una especie de Mesías y eso sin contar cuando se me aparecía como una variante de Superman. Con la puntería que dan los años estoy seguro de que cada muda tenía estrecha relación con los personajes reales que han jurungado la nación. Hombres encorbatados, iluminados y héroes nacionales saltan charcos, invocan la historia y reviven mitos desdibujando, en la hemorragia de un país, esa figura que algunos siguen esperando para solucionar la gran adivinanza nacional.
La segunda parte de la película tampoco la acabo de descubrir en un alarde de sagacidad: el gerente, mientras tanto, no aparece y el pueblo se deprime en sus clases.
Visto así, la situación es injusta. Eso es lo que dicen por ahí, y esto también: el país tiene riquezas, escenarios naturales y la mejor de las gentes. ¿Entonces por qué la suerte nos es tan esquiva?
Si se hace un breve ejercicio de autocrítica, la respuesta viene sola y sin arte de magia. Venezuela es un país estrambótico en casi todos los sentidos, pero también en sus malacostumbres ciudadanas. A saber: ¿por qué hay que esperar a que alguien enderece entuertos?, ¿cuál es el sentido de estar aguardando la venida de un gerente si el ciudadano común es incapaz de llevar al día su casa?, ¿por qué alguien tiene que ahorrar e invertir por nosotros?
Ser un país petrolero no siempre ha constituido una de nuestras mejores credenciales. El mineral que brota del suelo se nos ha incrustado en la cabeza como condena cultural. Para muchos no es necesario pensar en el futuro si por ahora siguen manando recursos cual hemorragia mineral. La visión es cortoplacista y parecida al del individuo en paro que sabe que tiene su cheque mensual aguardándolo en taquilla. En pocas palabras, la fórmula se basa en una premisa singular: siempre habrá una renta inamovible por una gracia o desgracia que Dios nos dio.
El artículo Del ciudadano rentista al ciudadano (re-)constructor de un país de Herman Sifontes me puso a pensar en este tema (y eso puede considerarse un milagro en alguien que suele dedicar su cabeza para otras cosas que poco tienen que ver con lo monetario). Siempre, bajo mi óptica sombría de intervencionismo e inestabilidad nacional, he considerado que no es necesario tener amplios conocimientos económicos para saber sobre el valor del ahorro y de la inversión. De hecho, creo que esa es una de las principales características de un ciudadano responsable. Salvaguardar una parte del sueldo mensual, y tener el acumulado en caso de oportunidad o emergencia es una máxima tan conocida, que hasta puede adivinarse en las fábulas infantiles de La Fontaine.
Sifontes, en su artículo, habla de muchas cosas que conoce mejor que yo. De la cultura del ahorro y la inversión en los ciudadanos como miembros y constructores de una polis; del consumo y el derroche como condenas al estancamiento; de las bondades de la circulación del dinero en los sistemas económicos… Yo me atrevería a colocar también una más asilvestrada: el ahorro es importante para la tranquilidad de la gente común y corriente. Cerrar cada día con la seguridad de no tener un pendiente, una cuenta por pagar, un asunto con un banco o un acreedor por burlar, indudablemente, mejorará el sueño de cualquier mortal.
Y lo mejor de todo: sin necesidad de esperar la llegada del gerente después de que la enésima oveja salte la penúltima cerca del duermevela.
Daniel Centeno es Licenciado en Comunicacion Social por la UCAB, Magister en Periodismo por la Complutense de Madrid y Doctor en Análisis del Mensaje por la Complutense de Madrid. Actualmente es el Director Editorial del Grupo Santillana en Venezuela.





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9 de Junio, 2009
Sr.Centeno,Ud,escribe:”el mineral que brota del suelo se nos ha incrustado en la cabeza como una condena cultural”pienso que la frase sintetiza todo.Necesita Venezuela un gerente? La significacion de ser Gerente,nos establece un deber ser en la integralidad ,planificacion y ejecucion de acciones concretas para desarrollo de un pais,en concordancia con la etica,y el logro de una mejor calidad de vida.En lo que respecta al ahorro valor que se ha tornado volatil y poco practico en nuestros dias,la economia enferma(patologia cronica)ha sido factor imperante en nuestra sociedad,hasta cuando?El ahorro es y sera elemento fundamental en la salud de un pais,tanto desde el plano personal como del colectivo
15 de Junio, 2009
Señor Centeno: Lo que necesita Venezuela antes que un “gerente” es un nuevo sistema de organización sociogubernamental diametralmente opuesta al que ha padecido desde 1958, que sea constituída por los siguientes modelos absolutamente opuestos a los vigentes: Estado federal descentralizado de regiones autonómas, Economía capitalista de propiedad privada y libre mercado, partiendo de la desestatizción de todas las empresas públicas comenzando por PDVSA; un régimen de gobierno parlamentario o al menos semiparlamentario como el francés, y un modelo de Educación descentralizado;o seguiremos generando miseria y horroes sin límites hasta que la dirigencia lo entienda(ver http://www.scribd.com/jbelisario)
30 de Julio, 2009
Señor Centeno: creo que los venezolanos debemos apreciar lo que tenemos y debemos valorarlo para poder no solo administrar nuestros recursos materiales de manera honesta, eficiente y productiva, sea en nuestros hogares como a nivel gubernamental. El Petróleo nos es nuestra desgracia sino una bendición de Dios, no es la causa de nuestra desgracia, pues el petróleo esta allí y quienes han administrado los recursos que genera no lo han hecho de manera honesta y productiva, aun estando conscientes de los lineamientos establecidos por grandes pensadores venezolanos sobre la mejor forma de invertir los recursos proveniente del petroleo.
Seguimos actuando a espalda de lo que se debe hacer en materia económica aun sabiendo los desastres a lo que nos conducen.